Resident evil se rebela contra el canon en una película de terror de 90 minutos sin frenos

La tercera incursión cinematográfica de Resident Evil promete un viaje inédito y visceral al universo del videojuego, con un enfoque radicalmente diferente a lo visto hasta ahora. Después de años de adaptaciones mediocres y películas que intentaron replicar el éxito de los juegos, el director Zach Cregger se atreve a un abordaje fresco y minimalista.

Una pieza de terror pura y frenética

Una pieza de terror pura y frenética

Según fuentes internas, Cregger no está interesado en seguir el canon de los juegos ni en emular las películas previas. En su lugar, opta por una historia original que se centra en la tensión constante, las criaturas horribles creadas con efectos prácticos y una puesta en escena física antes que explicativa.

La película, que durará apenas 90 minutos, se describe como una versión de terror de Mad Max: Furia en la carretera, con una narrativa que sigue a un repartidor excéntrico y drogadicto encargado de transportar un maletín misterioso al Hospital de Raccoon City durante un brote mortal de un virus.

Austin Abrams interpreta el papel del protagonista, un personaje que se ve arrastrado por el caos y avanza de un escenario de pesadilla a otro. Aunque las filtraciones suelen venir contaminadas por intereses publicitarios, las primeras reacciones internas sugieren que Cregger ha logrado algo verdaderamente innovador.