Cluedo: la mansión inglesa que inspiró un clásico del misterio
No hace falta ser un detective para descubrir que Cluedo, el icónico juego de mesa, tiene su origen en un lugar real. Tudor Close, una elegante mansión construida en la década de 1920 en la tranquila Rottingdean, a las afueras de Londres, fue la musa de Anthony y Elva Pratt, la pareja que creó el juego que ha entretenido a generaciones.
Un pianista y un juego de rol en tiempos de guerra
La historia, sin embargo, es mucho más fascinante que una simple inspiración arquitectónica. Anthony Pratt, un músico itinerante que se ganaba la vida como pianista en los hoteles de lujo europeos, frecuentaba círculos sociales donde el aburrimiento post-guerra se disipaba con extravagantes fiestas y juegos de rol. Estos juegos, en los que se simulaba un asesinato y los participantes debían desentrañar el misterio, pronto captaron la atención de los Pratt.
Pero hay un detalle que pocos conocen: la pareja no solo observó estos entretenimientos, sino que también participó como animadores, viendo las posibilidades de transformar la diversión en un negocio. La llegada de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, forzó un paréntesis: los Pratt volvieron a las fábricas, como tantos otros, para contribuir al esfuerzo bélico.
Con la oscuridad y la incertidumbre de los apagones nocturnos como telón de fondo, los Pratt encontraron en la invención de un juego de mesa la vía de escape perfecta. Basándose en los juegos de rol que habían presenciado, crearon un prototipo que patentaron en 1944. La venta de la idea por apenas 5.000 libras (equivalentes a unos 300.000 euros actuales) puede parecer irrisoria, pero, como suele ocurrir, el éxito de Cluedo eclipsó con creces la inversión inicial.

El legado de tudor close
La ironía es palpable: quienes dieron a luz al juego, los verdaderos arquitectos del misterio, apenas vislumbraron la magnitud de su creación. Hoy en día, la mayor parte de la sala de baile, el bar y los pasadizos secretos que conformaban el escenario original de Tudor Close han desaparecido, pero una placa conmemorativa perdura como testimonio de su importancia. Tudor Close, más que una mansión, es el punto de partida de un universo de intriga y deducción que sigue cautivando al mundo entero. Un legado que, paradójicamente, se mantiene vivo a través de la recreación ficticia de aquella que fue su inspiración.
