Aphelion: don't nod se atreve con el espacio… y casi lo destroza
El cosmos, en su inmensidad, siempre ha sido un lienzo perfecto para la imaginación. Pero si olvidamos las batallas espaciales y el glamour de Star Wars, el vacío se vuelve abrumador. Don’t Nod, la editorial francesa, busca romper ese molde con Aphelion, un juego que promete un viaje claustrofóbico a un planeta inhóspito, pero que, paradójicamente, se siente como un error de cálculo.
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Un misterio que se diluye en la frialdad
nLa premisa es intrigante: una tripulación luchando por sobrevivir en Perséfone, un planeta a millones de años luz de la Tierra, devastada por la catástrofe. La idea de explorar un mundo alienígena, con la amenaza latente de la extinción, se alinea con la atmósfera opresiva de obras como Interstellar. Sin embargo, la ejecución es donde Aphelion se desmorona. La narrativa, aunque ambiciosa en su planteamiento, se arrastra a un ritmo glacial, restando impacto a un misterio que, a pesar de sus giros, nunca consigue enganchar realmente. Don’t Nod se olvida de la premisa fundamental: un juego debe, al menos, ser entretenido.
nLa historia, centrada en Ariane y Thomas, dos científicos y astronautas que se encuentran separados tras un accidente, se adentra en un laberinto de visiones, alienígenas hostiles y diálogos grabados, una mecánica que, lejos de intensificar la tensión, la convierte en una herramienta de relleno. La idea de explorar desde dos perspectivas, a través de los registros de ambos personajes, es interesante, pero se siente forzada y desarticulada, perdiendo el foco en la búsqueda de la supervivencia.
nEl juego, a pesar de su ambición, se siente inquietantemente vacío. La jugabilidad, un híbrido torpe entre aventura de plataformas y walking simulator, carece de la chispa necesaria para mantener el interés. Las secciones de escalada, aunque con un diseño visualmente interesante, se sienten repetitivas y poco satisfactorias. Y el combate, cuando ocurre, se reduce a una serie de persecuciones frenéticas con un alienígena ciego, una mecánica que, aunque visualmente impactante, carece de profundidad y variedad. El juego se aferra a la idea de
