Arabia saudí y los videojuegos: de fracaso pionero a imperio de la compra
Antes de que Scopely o la Esports World Cup dominaran los titulares, Arabia Saudí intentó una jugada de riesgo que hoy, vista con perspectiva, revela más que cualquier adquisición multimillonaria. Unearthed: Trail of Ibn Battuta, un videojuego que aspiraba a ser el primer gran título saudí, es una lección de ambición desmedida y de cómo la industria del videojuego exige mucho más que una idea brillante y una cartera llena.
El sueño fallido de un 'uncharted' árabe
En 2011, Semaphore y Semanoor presentaron Unearthed como el “primer videojuego multiplataforma de Arabia Saudí”, una declaración de intenciones que resonó con la promesa de contar historias del mundo árabe a través de la tecnología. El estudio Semanoor, liderado por Emad Fahad Aldoghaither y Ahmad Jadallah, no buscaba replicar fórmulas comerciales; su objetivo era, según sus palabras, “hacer justicia” a la figura de Ibn Battuta, el viajero musulmán más conocido, y ofrecer una aventura moderna con toques de Indiana Jones, buscando un héroe reconocible en Oriente Medio. La idea era noble: una aventura cinematográfica, un escaparate tecnológico y un gesto cultural, todo en uno.
Pero la realidad golpeó con fuerza. En 2013, cuando Unearthed llegó a PlayStation 3, las críticas fueron devastadoras. Un 11 sobre 100 en Metacritic, reseñas que lo comparaban con prototipos pre-alpha o juegos de la era PS2, lo convirtieron rápidamente en una broma, un símbolo de un fracaso industrial. El estudio, consciente de la brecha entre su ambición y sus recursos, lo admitió: “Llegamos 30 años tarde e intentamos coger el ritmo”.

De la burla a la estrategia: arabia saudí cambia de juego
La ironía es palpable. Mientras Unearthed se hundía en el olvido, Arabia Saudí aprendía una valiosa lección: construir una industria de videojuegos desde cero es un desafío titánico. La solución, aparentemente sencilla, fue cambiar de estrategia. Ya no se trataba de crear, sino de adquirir. Con un talonario ilimitado, el país ha invertido masivamente en estudios como Scopely, ha adquirido participaciones en gigantes como Electronic Arts y ha construido una infraestructura de esports que eclipsa cualquier intento anterior. La Esports World Cup, con sus más de 500 millones de espectadores online en 2024, es la prueba más evidente de este nuevo enfoque.
La Gold Edition de Unearthed, lanzada en 2014, no reescribió su historia, pero sí suavizó su legado. El juego sigue siendo una curiosidad, un producto que fue mucho menos de lo que intentó ser, pero su fracaso inicial sirve como contrapunto a la actual ostentación de Arabia Saudí en el mundo de los videojuegos. No fue el inicio glorioso de nada, pero sí un síntoma adelantado de una transformación radical: el paso de un intento fallido de crear su propio 'Uncharted' a la compra masiva de todo lo que pueda acercarlo al éxito. Ahora, en lugar de luchar por construir una industria, Arabia Saudí está comprando la influencia, el talento y el tiempo que otros desarrolladores tardaron décadas en acumular.
Unearthed: Trail of Ibn Battuta no es un juego digno de celebración, pero es un recordatorio de que, a veces, el camino hacia el éxito pasa por el fracaso. Y en el caso de Arabia Saudí, ese fracaso abrió la puerta a una estrategia mucho más ambiciosa, y mucho más costosa, para dominar el mundo de los videojuegos.
