Desaparecida: kaley cuoco y sam claflin se pierden en un thriller sin rumbo

MGM+y Prime Video apostan por el thriller internacional, pero Desaparecida naufraga en la mediocridad. La serie, protagonizada por Kaley Cuoco y Sam Claflin, promete giros y suspense, pero ofrece una experiencia vacía que decepciona.

Un thriller con aspiraciones, pero sin sustancia

Un thriller con aspiraciones, pero sin sustancia

La premisa es simple: Alice Moore (Kaley Cuoco), una exitosa arqueóloga, se reencuentra con Tom (Sam Claflin), un médico que trabaja en una ONG, durante un viaje romántico por Francia. Su idílico viaje se convierte en pesadilla cuando Tom desaparece en Marsella. La trama sigue a Alice en su búsqueda, un viaje lleno de clichés y personajes poco desarrollados.

El primer indicio de problemas son los títulos de crédito. Lejos del impacto atmosférico de series como True Detective o Mare of Easttown, la presentación es funcional, genérica, un mero trámite para preparar un thriller más.

Cuoco, que saltó a la fama tras The Big Bang Theory y se reinventó con The Flight Attendant, vuelve al género, pero su talento queda eclipsado por un guion inconsistente. Los diálogos, a menudo artificiales, y la dirección carentes de personalidad, convierten la serie en un producto plano y olvidable.

La serie intenta insinuar subtemas como el acoso sexual, pero lo hace con escenas gratuitas y sin conexión con la trama principal. La banda sonora, plagada de música electrónica genérica, no ayuda a crear tensión. El clímax, en lugar de resolver la historia, la desestabiliza.

Desaparecida podría haber funcionado mejor como película. Cuatro episodios que se dilatan, multiplican diálogos y escenas redundantes. La serie se queda a medio camino, incapaz de ofrecer un detalle memorable. Su escasa intención genera una absoluta falta de reacción.

La serie es corta, se ve, pero su falta de propósito es más pesada que cualquier desastre. Se desvanece sin dejar rastro.

Valoración: 40/100. Una oportunidad perdida: un thriller sin identidad ni tensión.

Lo mejor: El segundo episodio consigue generar un mínimo de interés y la premisa, por muy genérica que sea, tenía margen y valores para hacer una película funcional.

Lo peor: Guion incongruente, diálogos artificiales y una dirección sin personalidad que convierten el thriller en un producto plano y olvidable.