Hamm revela el misterio de don draper: ¿paz o simple bromas de casting?
Jon Hamm, el actor que encarnó a Don Draper, ha desvelado una perspectiva sorprendente sobre el final ambiguo de la serie, dejando al descubierto un proceso de casting surrealista y una posible resolución optimista para el personaje.

Un comentario irónico y una visión de futuro
En una entrevista con Amy Poehler, Hamm comenzó con una observación mordaz: “Cáncer de pulmón. Quiero decir, seguro”. Una broma que, según el actor, disimula una lectura más profunda del personaje: “Creo que vuelve. Es un ejecutivo publicitario de éxito y creo que encuentra la felicidad y la paz. Creo que conecta con sus hijos”. Una vuelta de tuerca inesperada que sugiere un final más redentor para el complejo protagonista.
Pero la historia no termina ahí. Hamm relata una experiencia de casting tan tensa como desconcertante. “Fuimos a tomar algo y estoy con Matt [Weiner] y Scott Hornbacher, los dos productores, y los tres ejecutivos, sosteniendo mi bebida y pensando: ‘¿Qué… qué es esto? ¿Qué estamos haciendo? ¿Es esto una broma? ¿La broma más elaborada y cruel?’”, recuerda el actor, describiendo un momento de absoluta incertidumbre. “Y estamos tomando algo y ellos dicen: ‘Brindemos por la serie’. Y yo digo: ‘Sí, brindemos por la serie’. Me bebo la copa, salimos y entramos en el ascensor. Todavía no habían dicho nada. Y una ejecutiva finalmente se gira hacia mí. Me dice: ‘Sabes que tienes el papel, ¿verdad?’. Y yo digo: ‘Dios mío, no, no lo sabía. Esto habría sido mucho más divertido antes, cuando estábamos brindando mientras tomábamos algo’”.
La incertidumbre, lejos de resolverse, se convirtió en una moneda de cambio durante semanas. Hamm admite que la tensión era insoportable, una mezcla de esperanza y desasosiego. Finalmente, la confirmación llegó, transformando al actor en el icónico personaje de Mad Men, un papel que, a pesar de sus extrañas circunstancias de nacimiento, se consolidaría como una de las interpretaciones más memorables de la televisión.
La entrevista también ofrece una ligera luz sobre la ambigüedad deliberada del final, sugiriendo que la intención era precisamente ofrecer un cierre emocional a un personaje atormentado. La idea de que Draper encuentre, al menos, un atisbo de paz tras años de conflictos internos resuena con la evolución del personaje a lo largo de la serie. Pero, en definitiva, el legado de Don Draper sigue siendo un enigma, un espejismo de felicidad en un mundo construido sobre mentiras y secretos.
