Los óscar dan banderín a la diversidad, pero solo hasta cierto punto
La gala de los Premios Óscar no ha dejado de sorprender en su predictibilidad anual. Cada año, se prepara el terreno para esta noche de Cine con las nominaciones previas en los Globos de Oro, los BAFTA y los Goya, hasta que todo parece decidido en el momento más importante. En este 2025, la favorita según la crítica y la audiencia fue Los pecadores de Ryan Coogler, que arrasó con 16 nominaciones. Sin embargo, no fue capaz de llevarse ni un trofeo.
La victoria de una batalla tras otra
En su lugar, fue Una batalla tras otra de Paul Thomas Anderson la que se alzó con el Óscar a Mejor Película, después de haberlo ganado también en los BAFTA. Esta cinta, que también aborda el racismo, pero desde una perspectiva blanca y sin 'vampirismo', sumó a eso una crítica al fascismo. Su dinamismo no la hacía una exposición de hechos, sino un divertimento. Por eso conectó con el público y el jurado.
La dirección de Anderson también fue galardonada, en una evidente deuda pendiente que tenía la Academia con el cineasta, quien había sido nominado en hasta tres ocasiones anteriores sin recibir un premio.

La diversidad en el cine, un tema candente
En este mundo de premios, la diversidad racial y de género es un tema candente. Aunque las Academias de Cine intentan promoverla, siempre hay un matiz. Nunca hasta el punto de incomodar a aquellos que no están de acuerdo con el mensaje que se quiere transmitir. Por ejemplo, Hamnet de Chloé Zhao, ganadora a Mejor Película en los Globos de Oro, aunque dirigida por una mujer china-estadounidense, solo pudo rascar el premio a Mejor Actriz Principal para Jessie Buckley en los Óscar.
La animación tampoco fue una sorpresa, ya que Las guerreras k-pop arrasó en múltiples galas previas y se midió con cintas de la talla de las francesas Little Amélie y Arco. Sin embargo, fue la banda sonora de Golden la que ganó el premio a Mejor Canción Original, algo que no se puede ignorar, ya que ha sido nuestra banda sonora desde su estreno en Netflix.
James Cameron volvió a ser relegado a ser el mayor maestro de los efectos visuales con Avatar: Fuego y ceniza, una película que, por otro lado, no tenía mucho que aportar fuera de ese campo. Así que no es raro que ganara su segunda categoría nominada este año en los Óscar.
Por su parte, la española Sirât de Oliver Laxe apuntaba con fuerza en los festivales internacionales, pero no logró hacerse notar en los premios más destacados, marcando de manera casi inevitable un destino que se cumplió en los Óscar, donde no se llevó ni el galardón a Mejor Película de Habla No Inglés ni el de Mejor Sonido.
