Metal gear: sorpresa en la dirección – vogt-roberts desplazado
La saga Metal Gear, dormida durante años, despierta con un giro inesperado. Sony Pictures ha optado por un cambio radical en la dirección de su adaptacióncinematográfica, dejando atrás la visión original de Jordan Vogt-Roberts y Oscar Isaac.

Un nuevo director, una nueva trayectoria
Según fuentes de The Hollywood Reporter, Zach Lipovsky y Adam B. Stein, conocidos por su trabajo en Destino Final: Lazos de Sangre, se han encargado de pilotar el proyecto. Esta decisión surge como parte de un nuevo acuerdo de exclusividad entre Sony Pictures y el dúo, que incluye la fundación de Wonderlab, una empresa que englobará una amplia gama de proyectos cinematográficos.
La noticia, que ha sorprendido a la comunidad gamer y a los fans de la franquicia, se produce tras meses de especulaciones y la confirmación de la participación de Hideo Kojima, el creador original de Metal Gear, quien había mostrado su respaldo a Vogt-Roberts, convencido de que era la persona adecuada para dar vida a Solid Snake en la gran pantalla. “Estoy convencido de que nadie salvo él puede dirigir [la película de] Metal Gear Solid”, comentó Kojima en X (anteriormente Twitter).
Sanford Panitch, presidente de Motion Picture Group en Sony Pictures, ha descrito a Lipovsky y Stein como “narradores fascinantes, maestros de lo visual y el suspense”, destacando que este cambio forma parte de una estrategia más amplia para consolidar la producción interna del estudio. La adaptación, ahora bajo la tutela de estos dos directores, se convertirá en un proyecto clave dentro del portfolio de Wonderlab.
La relación entre Sony y Lipovsky y Stein se extiende más allá de Metal Gear. El nuevo acuerdo les otorga acceso irrestricto a todos los sellos cinematográficos del estudio, abriendo un abanico de posibilidades creativas. El éxito de esta apuesta reside, sin duda, en la capacidad del dúo para capturar la esencia de la saga, un reto que no pocos han intentado, sin éxito, antes. El futuro de Metal Gear, por tanto, se encuentra ahora en manos de un equipo que, aunque desconocido para el gran público, promete un enfoque visualmente impactante y un ritmo narrativo ágil.
Tras 117 horas de inmersión en Crimson Desert y completar su campaña, uno aprende que la libertad en los mundos abiertos es un lujo que pocos juegos se permiten. Y no olvidemos el fracaso que precedió a Borderlands, una lección que el género aprendió a regañadientes.
