El 'parry' se ha convertido en un problema de diseño en los rpg de acción

La mecánica del 'parry', ese contraataque sincronizado que FromSoftware popularizó y que ahora define a gran parte del género souls-like, se ha estancado. Lo que comenzó como una herramienta de precisión y riesgo calculado, se ha transformado en un atajo para la victoria, especialmente para los jugadores más veteranos, diluyendo la dificultad y reduciendo la necesidad de una estrategia más amplia.

La lógica del 'parry': un bucle predecible

Entendemos la lógica. Ante el daño entrante, los desarrolladores suelen ofrecer tres opciones: bloquear, esquivar (rodar) y, por supuesto, el 'parry'. La primera es segura pero limitada; la segunda, versátil pero arriesgada; y la tercera, la más exigente, pero con la mayor recompensa. El problema no reside en la existencia del 'parry' en sí, sino en cómo la inteligencia artificial de estos juegos, a menudo predecible, facilita su ejecución hasta el punto de trivializar el desafío.

La IA enemiga, al seguir patrones de ataque, permite aprender las ventanas de oportunidad para un 'parry' efectivo. Cuanto más practicas, menor es el riesgo, y la recompensa, un daño devastador y la posibilidad de retomar la ofensiva, se vuelve desproporcionada. Para un jugador experimentado, el 'parry' deja de ser una maniobra arriesgada para convertirse en una forma de maximizar el daño, esencialmente transformando los combates en una danza de contratiempos predecibles.

Sekiro intentó abordar este problema con un sistema de 'parry' dual, incentivando la inversión en armas en lugar de escudos. La idea era lógica: si vas a defenderte, ¿para qué cargar con un escudo que limita tu capacidad ofensiva? Pero incluso esa solución, al final, se vuelve una cuestión de memorización y precisión, más que de estrategia. El dominar el 'parry' reduce la dificultad a un ejercicio de repetición, hasta el punto de que la única solución queda en instalar mods o completar logros.

La profundidad del juego se diluye en una secuencia repetitiva de parries y daño saliente.

¿Cómo equilibrar el desafío? una búsqueda sin respuesta universal

¿Cómo equilibrar el desafío? una búsqueda sin respuesta universal

No se trata de una crítica al diseño específico de ningún juego, sino de una observación sobre una tendencia general. El 'parry', en su forma actual, crea un agujero de diseño que, paradójicamente, beneficia a los jugadores más hábiles, transformando un desafío en una mera demostración de habilidad mecánica. Pensemos en 'Let me solo her' de Elden Ring, un personaje desnudo no por capricho, sino por eficiencia: la ligereza le permite rodar y reaccionar más rápido a los ataques que ya conoce.

La pregunta es: ¿cómo equilibrar el sistema? ¿Qué medida podría garantizar que el dominio del 'parry' no conduzca a una facilidad excesiva, convirtiendo a cualquier jefe en un saco de boxeo? La respuesta, como suele ocurrir, es compleja y sin una solución universal. Hollow Knight, por ejemplo, opta por un 'parry' puramente evasivo, que simplemente evita el daño sin ofrecer beneficios adicionales. La clave reside en la ejecución: 'impact frames' bien diseñados que cancelan el ataque del jefe sin dejar al jugador vulnerable.

Incluso FromSoftware ha tenido que lidiar con este problema, creando jefes que no siempre son susceptibles al 'parry', obligando al jugador a recurrir a esquivas o bloqueos. Quizá la solución resida en 'parries' que no bloquean todo el daño, o que requieren condiciones específicas para ser efectivos.

Al final, como humilde picateclas, solo puedo señalar esta anomalía y cuestionar si la repetición del 100% del daño entrante encaja realmente con la idea de dificultad o la fantasía del guerrero solitario que desafía a los dioses. Aprender y dominar una mecánica es valioso, pero que esa misma mecánica resuelva cualquier problema, puede ser contraproducente. La maestría no debería borrar la necesidad de pensar, sino abrir la puerta a retos mayores.