Aeterna noctis: el metroidvania que te devolverá la fe en el género
¿Te acuerdas de esa sensación de vacío tras terminar un juego que te ha absorbido por completo? La búsqueda de algo similar, de ese mismo torbellino de emociones, a veces resulta frustrante. Tras la euforia de Silksong, muchos nos hemos encontrado con la dificultad de encontrar un sucesor a la altura. Y es que, cuando un juego eleva el listón, la competencia se ve abrumada. Pero, ¿qué ocurre cuando, inesperadamente, redescubres una joya que ya habías probado, pero que el tiempo y las circunstancias te impidieron apreciar en su justa medida?

Un viaje a las profundidades de la oscuridad
En mi caso, esa joya se llama Aeterna Noctis. Lo había probado hace un tiempo, durante las noches en vela tras el nacimiento de mi segundo hijo, un período en el que la mente se nubla y los recuerdos se desvanecen. Ahora, con la perspectiva adecuada, he vuelto a sumergirme en su mundo y he descubierto un juego con una inteligencia y un diseño excepcionales. La comunidad, por cierto, no se equivoca: si este título se hubiera gestado en tierras niponas o americanas, estaríamos hablando de un clásico instantáneo.
Aeterna Noctis no se limita a imitar la fórmula Metroidvania. Lo que realmente lo distingue es su capacidad para aprovechar los vicios del género, para construir una narrativa y un tema central a partir de las propias mecánicas. El juego nos sitúa en el papel del rey de la oscuridad, un monarca arrogante que, tras una batalla perdida, se ve despojado de sus poderes y obligado a arrastrarse por un mundo que antes gobernaba. Es una historia de redención, de humildad y de la pérdida del estatus, contada a través de la exploración y el combate.
La clave del éxito de Aeterna Noctis reside en su ritmo implacable y en su capacidad para ofrecer una variedad constante de situaciones. Plataformeo extremo, combates intensos, jefes desafiantes, puzles ingeniosos. todo se combina a la perfección para mantener al jugador enganchado desde el principio hasta el final. Es una experiencia que recuerda a Silksong en su capacidad para reinventar el género, para ofrecer algo fresco y emocionante.
La narrativa ha sido notablemente pulida desde su lanzamiento, con una guía más intuitiva y un equilibrio más cuidado en las peleas. El juego se pone realmente bravo a medida que avanzas, exigiendo precisión y estrategia, pero recompensando al jugador con momentos de pura satisfacción. Y todo ello, desarrollado por un equipo español, un hecho que añade un sabor especial a esta aventura.
La versión para Nintendo Switch no está exenta de problemas, con una resolución y unos frames que podrían ser mejores. Tampoco es perfecta en Steam Deck, pero incluso con estas limitaciones, la experiencia general es más que satisfactoria. La escala del personaje principal puede resultar un poco pequeña, dificultando la lectura de la escena en algunos momentos. Sin embargo, estos detalles palidecen en comparación con la calidad general del juego.
Aeterna Noctis es una prueba de que la excelencia no siempre se encuentra en los títulos más mediáticos. Es un juego que merece ser descubierto, un Metroidvania inteligente, desafiante y profundamente satisfactorio. Un recordatorio de que, a veces, las mejores joyas se esconden a plena vista.
