Artemisa ii despega: la humanidad se acerca a la luna tras más de 50 años
La NASA ha dado el pistoletazo de salida a la misión Artemisa II, un hito que devuelve a la humanidad a la órbita lunar por primera vez en más de cinco décadas. El lanzamiento, ocurrido el 2 de abril de 2026, representa un salto cuántico en la exploración espacial, con una tripulación de cuatro astronautas rumbo a la Luna.

Un viaje con historia y nuevos rostros
El despegue, que tuvo lugar a las 00:35:12 hora local, se produjo con una puntualidad sorprendente, apenas once minutos después del horario previsto. Este trayecto, que no aterrizará en la superficie lunar, utilizará una trayectoria de retorno libre, similar a la empleada por el Apolo 13, pero esta vez diseñada deliberadamente. La cápsula Orión, equipada con un Módulo de Servicio Europeo (ESM) proporcionado por la Agencia Espacial Europea (ESA), es la clave de este viaje. El ESM, que abarca un diámetro de cuatro metros y una altura similar, provee soporte vital y energía, mientras que los motores de la ESA gestionarán la transición entre la órbita terrestre y la lunar.
La tripulación está compuesta por Reid Wiseman, comandante, un veterano de la NASA con 27 años de servicio y experiencia en la Estación Espacial Internacional; Victor Glover, piloto, el primer astronauta de color en viajar a la Luna; Christina Koch, especialista de misión, que ostenta el récord de la misión espacial más larga para una mujer; y Jeremy Hansen, piloto canadiense de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), que será la primera persona no estadounidense en viajar a la Luna. La ausencia de un astronauta de la ESA a bordo, a pesar de la contribución del ESM, ha generado debate, aunque se habían prometido plazas en la futura Estación Lunar Gateway, ahora en revisión.
Con este lanzamiento, se cumple la séptima vez que astronautas de la NASA embarcan en una nave tripulada, siguiendo la estela de los programas Mercury, Gemini, Apolo y los transbordadores espaciales. Además, este viaje marca el primer caso en que aproximadamente el 75% de la población mundial experimentará una misión tripulada a la Luna. Una cifra que, para muchos, se antoja difícil de comprender.
La trayectoria de Artemisa II es un paso previo a las misiones Artemis III y IV, que aspiran a establecer una presencia sostenible en la Luna y, eventualmente, prepararse para misiones tripuladas a Marte. El éxito de este viaje no solo representa un logro tecnológico sin precedentes, sino también un símbolo de la capacidad humana para superar límites y explorar lo desconocido. El futuro de la exploración espacial, y quizás de la humanidad, se vislumbra con una nueva luz.
La cápsula Orión, con sus nueve metros cúbicos de espacio habitable, se adentrará en una aventura de 14 días, un tiempo que, para los que vivimos en la Tierra, se siente casi como una eternidad.
La misión se perfila como un hito no solo científico, sino también cultural, reavivando el espíritu de exploración que definió una era y abriendo un nuevo capítulo en la historia de la humanidad. Más allá de la tecnología, Artemisa II representa una apuesta decidida por el futuro, un futuro que, por primera vez en mucho tiempo, parece estar realmente en las estrellas.
