Cochinas: ¿irreverencia o exageración? la nueva comedia española desata debate

La serie Cochinas, con su premisa atrevida y ambientada en un videoclub de Valladolid en los años 80, promete ser la comedia del momento. Sin embargo, tras ver sus primeros episodios, la experiencia deja un sabor agridulce.

Un comienzo controvertido

La serie, que llegará a Prime Video en , se centra en la irreverencia y la libertad de una época, pero lo hace de una manera que, por momentos, se siente forzada. Si bien el elenco, encabezado por una Malena Alterio impecable, ofrece actuaciones sólidas, el tono general resulta, al menos en estos episodios, excesivo.

El humor, que busca la parodia y la sátira, no siempre acierta. En lugar de una comedia inteligente, se topa con escenas subidas de tono que parecen más oportunistas que necesarias. La serie, de ocho episodios, se adentra en la dinámica de un videoclub X, mostrando una sociedad cerrada y la búsqueda de inconformismo. La intención es clara: generar debate, y parece que lo logrará, aunque no siempre por las razones correctas. Los tres primeros episodios no convencen.

Aunque la comedia tiene momentos brillantes, recordando a la comedia situacional española de antaño, el exceso de exageración resta. El conflicto familiar de la protagonista, un elemento que podría ofrecer profundidad, se ve eclipsado por situaciones que flotan entre lo cómico y lo vulgar. Se podría decir que la serie se esfuerza demasiado por romper barreras, pero lo hace con una falta de sutileza que resulta contraproducente.

La actuación de Celia Morán, en un papel secundario que le permite brillar, es uno de los puntos fuertes de la producción. Sin embargo, la serie necesita encontrar un equilibrio entre la provocación y la sustancia. La evolución que pueda tener a lo largo de los ocho episodios es lo que mantiene el interés, pero por ahora, Cochinas deja una sensación de oportunidad perdida.

Se necesita ver la serie completa para determinar si este comienzo exagerado es una estrategia intencionada o una falta de pulido. Por ahora, la serie se queda en un tono frío y distante, pendiente de ver si logra justificar su apuesta por la irreverencia.