Cochinas: ¿irreverencia o exceso? la nueva comedia española que divide
La serie Cochinas, que aterrizará en Prime Video en abril de 2026, promete ser la comedia del año. Pero, ¿cumplirá con las expectativas? Tras ver los tres primeros episodios, la respuesta no es sencilla.

¿Exageración o audacia? un análisis de los inicios de cochinas
La premisa es intrigante: el primer videoclub X de Valladolid en los años 80. Un escenario que, a simple vista, parece perfecto para una comedia con potencial. La serie, que se desarrolla en un contexto social más cerrado y conservador, busca explorar la inconformidad a través de la irreverencia.
Sin embargo, los primeros compases de Cochinas revelan un tono que, aunque ocasionalmente brillante, se inclina demasiado por la exageración. Las escenas subidas de tono, frecuentes en estos episodios, a menudo se sienten más como un intento forzado de provocar que como una herramienta narrativa eficaz. El humor, que debería surgir de la situación y los personajes, se desvía hacia lo oportunista, perdiendo la sutileza que caracteriza a la comedia española más clásica.
El guion, aunque con momentos de ingenio, a veces se pierde en la búsqueda de la polémica, sacrificando la coherencia y la naturalidad. La serie, de ocho episodios en total, podría encontrar su equilibrio en el desarrollo posterior, pero los primeros tres episodios dejan un regusto amargo. Se percibe una desconexión entre la intención de generar debate y la ejecución, que a menudo se siente desmedida.
Afortunadamente, el reparto es uno de los puntos fuertes de Cochinas. Malena Alterio, en el papel protagonista, ofrece una actuación sólida y convincente. Celia Morán, en un papel secundario, también destaca por su carisma y habilidad para encantar en pantalla. Aunque el elenco es amplio, estos dos nombres se llevan la mayor parte del protagonismo, y con razón.
La serie no se limita a la comedia; aborda temas sociales relevantes de la época, como el conflicto familiar, que añaden capas de complejidad a la trama. No obstante, en los tres episodios vistos, estos elementos quedan eclipsados por la intención de generar impacto, lo que resulta en una experiencia algo superficial.
Cochinas deja la sensación de buscar la controversia por buscarla, en lugar de explorar las complejidades de la época y de sus personajes. Se necesita ver el resto de la serie para determinar si esta exageración inicial es una estrategia deliberada o un error de cálculo.
Si bien la comedia de Cochinas tiene momentos de calidad, su tono general resulta, por ahora, frío. La serie podría convertirse en una favorita, pero necesita encontrar un equilibrio entre la irreverencia y la sustancia. El potencial está ahí, pero la ejecución, en estos primeros episodios, no lo está.
Lo que nadie cuenta es que la producción ha generado ya un intenso debate en redes sociales, con opiniones divididas sobre su enfoque. La serie, que promete ser un soplo de aire fresco en el panorama televisivo, aún no ha logrado cautivar por completo al espectador.
La apuesta de Prime Video por este tipo de producciones, que buscan generar conversación, podría ser arriesgada. Pero es un riesgo que, si se paga, podría cambiar la dinámica de la comedia en el streaming.
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