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Donkey kong: la noche que gates apostó por un juego de burros y cambió el futuro de la informática

En 1981, mientras el mundo se preparaba para la revolución de los ordenadores personales, un joven Bill Gates se dedicaba a algo mucho más peculiar: programar un juego de arcade.

Un experimento de una noche que valió miles de millones

Un experimento de una noche que valió miles de millones

La historia detrás de Donkey Kong, ese juego aparentemente inocuo de saltos y esquivar burros, es mucho más compleja de lo que se cree. Gates, en plena negociación con IBM para la distribución de Microsoft, dedicó una noche entera a crear una demostración técnica disfrazada de videojuego.

La premisa, tan simple como absurda, era simple: conducir un coche y evitar a los burros que saltaban de las tuberías. No se trataba de competir con otros proyectos de la industria; su objetivo era demostrar el potencial del lenguaje BASIC y ofrecer un ejemplo tangible a IBM de las capacidades de Microsoft.

Neil Konzen, su ingeniero compañero, recuerda la atmósfera frenética de aquella noche: