El extraño aficionado al gunpla: una adicción que une generaciones
¿Te recordaba a tu madre esa frase sobre tirarse al pozo si el hijo se metía a montar kits de Gundam? Pues eso me pasó a mí, y la culpa es de mis amigos. En 3D Juegos, el Gunpla es mucho más que robots gigantes; es una historia de adolescentes traumatizados y niños atrapados en una guerra que no entendían.
Un hobby que empieza con una sugerencia
Todo comenzó con la insistencia de Benjamín Bruña, líder del proyecto Poliplasticómanos. Meses de sugerencias, fotos por WhatsApp, podcasts y charlas técnicas me despertaron la curiosidad, y me lancé a construir mi primer kit: el modelo clásico, el más emblemático. Montarlo fue un descubrimiento: cada pieza, cada junta, cada plástico se convirtió en un ritual absorbente.
Al principio pensé que esto era solo un pasatiempo, una y no más. Sabía que si me metía demasiado, adiós a otras aficiones y a mi espacio vital. Pero Namco Bandai me envió una caja llena de kits, y eso, que ‘adiós muy buenas’. Mis domingos ahora están reservados para montar Gundam, y mis estanterías se han llenado de robots que, aunque ocupan espacio, me proporcionan una paz mental inigualable.

Más que un modelo, una terapia
Es una forma de terapia y meditación, un espacio de autocuidado. Las pegatinas, sin embargo, siguen siendo un desafío. Pero incluso en esos momentos, la sensación de logro supera cualquier frustración. El Gunpla no es solo modelismo ni solo anime; es un fenómeno cultural que, como dice Benja, ‘solo tiene límite en la imaginación de cada uno’.

El impacto cultural del gunpla
El impacto cultural del Gunpla va mucho más allá de la mera afición por los robots de Gundam. Ha unido generaciones, transformado el modelismo tradicional y acercado el anime japonés a un público global. Promueve la creatividad, la paciencia y la atención al detalle, generando comunidades de aficionados que comparten técnicas y personalizaciones en redes sociales. La cifra revela un mercado millonario: aproximadamente 830 millones de euros anualmente, gracias a la venta de kits, herramientas y merchandising. Namco Bandai y las tiendas especializadas se benefician, y la llegada de franquicias de anime a España consolida este fenómeno.
Cómo construir tu propio gunpla
Los kits de Gundam recuerdan a las maquetas de aviones y tanques clásicos, pero con un toque especial. Cada pieza viene en matrices de plástico, que hay que separar y ensamblar siguiendo las instrucciones. Lo mejor es que no se necesita pegamento ni pintura, ya que las piezas vienen con su color específico. Muchos aficionados personalizan y pintan sus modelos, creando obras de arte impresionantes. Incluso si no hablas japonés, las instrucciones gráficas y Google Lens te ayudarán a seguir el proceso. Un problema puntual tuve con una articulación de pierna montada al revés, pero con un poco de pegamento de contacto la solución fue evidente. Para montar tus figuras, te recomiendo un kit básico de herramientas de maquetismo por menos de 10 euros: alicates, limas y pinzas. Con esto, podrás montar tu figura en un par de horas, pero recuerda que la paciencia es clave.
Voces de la afición
Benjamín Bruña me lo explicaba así: “Esto del Gunpla es como una transferencia de conocimiento, siempre hay un culpable”. Mi compañero Mario Gómez aporta otra perspectiva: