El imperio de steam: una historia de 'casi' y de cómo gabe newell lo hizo bien

Hace apenas dos décadas, la distribución digital de videojuegos era un territorio en disputa. Mientras Steam se consolidaba como el gigante que conocemos hoy, varias empresas intentaron hacerse con el control. La historia de Stardock e Impulse es un recordatorio de lo cerca que estuvimos de un panorama completamente distinto, y de la importancia de la visión estratégica en la industria del Entretenimiento.

De descargas por email a la compra que nunca llegó

Stardock, el estudio detrás de Galactic Civilizations, fue uno de los pioneros. Antes de que Steam siquiera se consolidara, Stardock distribuía sus juegos directamente a los usuarios, enviando descargas y números de serie por correo electrónico. Era una época primitiva, sin tiendas online ni launchers sofisticados, pero la semilla de la distribución digital ya se había plantado. Conforme crecía su base de usuarios, el siguiente paso lógico fue abrir las puertas a otros desarrolladores, con la firme convicción, allá por 2006, de que estaban construyendo algo que perduraría.

Pero entonces llegó GameStop, la todopoderosa cadena de videojuegos físicos. En 2011, la empresa adquirió Impulse, la plataforma de Stardock, con la clara intención de desafiar el dominio de Valve. Tenían músculo financiero, una extensa red de tiendas y una marca reconocida. Parecía el golpe maestro para la hegemonía de Steam.

Lo que ocurrió después es una lección amarga. Según Larry Kuperman, quien formó parte del equipo de Impulse, la directiva de GameStop consideraba la distribución digital como una “moda pasajera”. Un error monumental, una incapacidad para comprender que el futuro de los videojuegos residía en la accesibilidad y la comodidad de las tiendas online. Mientras Kuperman y su equipo luchaban por impulsar la plataforma, la falta de inversión a largo plazo minó su potencial.

La ironía es palpable. GameStop, una empresa construida sobre la venta de cajas físicas, se resistía a abrazar el formato digital que, con el tiempo, demostraría ser su propia sentencia de muerte. Ahora, con decenas de tiendas cerradas y Valve celebrando récords de usuarios simultáneos en Steam, la decisión de GameStop se revela como una de las mayores equivocaciones estratégicas en la historia de la industria.

La clave: vender a terceros y construir una comunidad

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Pero, ¿por qué Steam triunfó donde Impulse fracasó? Kuperman apunta a una decisión fundamental tomada por Gabe Newell: abrir la tienda a juegos de terceros.