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James bond, la clave oculta del éxito de call of duty

Una historia sorprendente que podría haber cambiado el destino de una saga: la inesperada conexión entre el espía 007 y el universo Call of Duty. Un detalle olvidado por muchos, pero que revela una cadena de eventos crucial para la industria de los videojuegos.

Un giro inesperado en la historia de activision

Un giro inesperado en la historia de activision

Según Michael Condrey, cofundador de Sledgehammer Games y veterano de Activision desde 1998 (con un paso previo por Need for Speed III), el desarrollo del primer Call of Duty estuvo a punto de ser cancelado. La decisión de no contratar a 2015, Inc., un estudio estadounidense que había trabajado en Medal of Honor: Allied Assault, fue determinante. La falta de interés de Electronic Arts en este estudio, que luego fundaría Infinity Ward, abrió la puerta a una alternativa que, en última instancia, dio origen a la franquicia que conocemos.

Condrey relata que, en 2000, mientras trabajaba en 007: Nightfire, un proyecto no adaptado directamente de una película, buscaba un estudio para desarrollar la versión para PC. La búsqueda lo llevó al currículum de 2015, Inc., y fue ese hallazgo lo que cambió el rumbo. La decisión de Electronic Arts de no apostar por Zampella y West, y su posterior delegación del desarrollo de Nightfire a Eurocom, permitió que los fundadores de 2015, Inc. se unieran a Activision, sentando las bases para el nacimiento de Infinity Ward y, por extensión, del primer Call of Duty.

Condrey admite que, si hubiera elegido a 2015, Inc. para Nightfire, el futuro de la saga podría haber sido radicalmente distinto. “Es un momento extraño de pensar, como un multiverso”, afirma, sugiriendo que la fundación de Infinity Ward y, consecuentemente, el surgimiento de Call of Duty, podrían haber sido meras posibilidades teóricas. La proximidad temporal entre el desarrollo de Nightfire y el lanzamiento del primer Call of Duty – 2003 – hizo que la alternativa de Zampella y West fuera, de hecho, la única viable.

El hecho de que Call of Duty se haya convertido en un fenómeno mundial, consolidando a Infinity Ward como uno de los estudios más importantes del sector y abriendo camino a nuevas compañías como Respawn Entertainment, es, en gran medida, gracias a este improbable giro en la historia de la industria. Un recordatorio de que, en el mundo del videojuego, a veces, la suerte reside en los detalles más pequeños, en las decisiones que parecen insignificantes en su momento.