La nasa se lanza a la luna con un plan ambicioso. ¿y obsoleto?
Washington se enfrenta a una apuesta monumental: la NASA ha desvelado un plan de retorno lunar que, según muchos, se parece más a un ejercicio de planificación que a una estrategia viable.

¿Realidad lunar o avalancha de powerpoint?
El anuncio, realizado durante el evento Ignition, promete una aceleración del programa espacial estadounidense, con la ambiciosa meta de establecer una presencia humana permanente en la Luna para 2032. Sin embargo, incluso los veteranos del sector se muestran escépticos ante los plazos y la viabilidad de las propuestas.
El plan contempla tres fases: la primera, centrada en la construcción de capacidades y pruebas con el programa CLPS (Servicios Comerciales de Carga Útil Lunar), que busca hasta 30 alunizajes en tres años, comenzando en 2027. Pero este programa, hasta ahora, no ha demostrado la solidez esperada.
La segunda fase, prevista para 2030, consistirá en establecer una infraestructura inicial, con la colaboración de socios internacionales como la JAXA (Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón) y la CSA (Agencia Espacial Canadiense). Se mencionan hábitats polivalentes de la ASI (Agencia Espacial Italiana) y vehículos utilitarios lunares, pero la realidad de su desarrollo es incierta.
La tercera fase, con fecha límite en 2032, busca consolidar una presencia humana continua gracias a los sistemas de aterrizaje tripulados (HLS). La NASA también planea mantener en servicio la Estación Espacial Internacional como base para el desarrollo de futuras misiones.
Uno de los puntos más cuestionados es el programa Space Reactor-1 Freedom, una nave espacial interplanetaria propulsada por energía nuclear con destino a Marte, cuya puesta en marcha en dos años parece casi una quimera. La tecnología aún no está lista y el tiempo apremia.
La asignación de 20.000 millones de dólares para acelerar el retorno a la Luna podría ser insuficiente. Además, la incertidumbre política en Estados Unidos a partir de 2029 plantea serias dudas sobre la continuidad del programa. Lo que nadie cuenta es que la propia NASA ha tenido dificultades para cumplir con los plazos de sus proyectos más recientes.
La promesa de una nueva era espacial, impulsada por la ambición y la inversión, choca con la realidad de la complejidad tecnológica y la inestabilidad política. La Luna, que ya fue escenario de la conquista humana, podría convertirse en otro campo de batalla de promesas incumplidas.
La NASA aspira a una presencia lunar duradera, pero el camino se presenta plagado de obstáculos – y de plazos poco realistas.
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