Lg oled g6: el brillo prometido, ¿real o espejismo?

LG ha vuelto a la carga con su buque insignia, la OLED G6, prometiendo un salto cualitativo en brillo y calidad de imagen. Pero, como siempre sucede, la realidad es más matizada que las cifras de marketing. ¿Cumple la G6 con lo que anticipaba? La respuesta, como suele ser habitual, se encuentra en los detalles.

El brillo: un espejismo en áreas reducidas

La promesa inicial era ambiciosa: 3500 nits de brillo. Y sí, en condiciones muy específicas, la G6 alcanza los 3300 nits, según las mediciones de Vincent Teoh de HDTVTest. Sin embargo, este pico de brillo solo se manifiesta en áreas minúsculas de la pantalla, del 1% al 2%. Al expandir la ventana de medición al estándar de la industria UHD Alliance (10%), el brillo se desploma a 2300 nits, y a pantalla completa, la cifra se reduce a un modesto 400 nits.

Esta estrategia, lamentablemente común entre los fabricantes, consiste en inflar las cifras de brillo utilizando mediciones en ventanas muy pequeñas y modos de imagen poco realistas, como el modo Dinámico o Vívido. LG, al menos, ha tenido la decencia de cumplir con lo anunciado, aunque en un modo de imagen más fiel al Filmmaker.

Pero la cosa no acaba aquí. La propia curva EOTF (Electro-Optical Transfer Function) ha sido elevada, lo que implica que toda la escena brilla con mayor intensidad, incluso en las áreas más oscuras. Esto, a su vez, provoca una ligera deslavadura en las escenas con poca luz. Afortunadamente, LG ha confirmado que este problema se solucionará en una futura actualización de firmware.

Alpha 11 gen3: el corazón de una mejora sustancial

Alpha 11 gen3: el corazón de una mejora sustancial

El verdadero punto fuerte de la OLED G6 reside en su nuevo procesador, el Alpha 11 Gen3. La transición a un proceso de fabricación de 6 nanómetros ha supuesto una mejora significativa en la eficiencia energética y una reducción del calor generado, lo que se traduce en un aumento del 70% en la potencia gráfica y de la NPU (unidad de procesamiento neuronal).

Este salto tecnológico permite al televisor procesar una señal de 12 bits de principio a fin, lo que significa que ahora utiliza 4096 niveles de gradación en lugar de los 1024 anteriores. El resultado es una mejora notable en la reproducción de los colores y una reducción drástica del banding y la posterización, problemas que afectaron a algunas escenas HDR en modelos anteriores.

La OLED G6 no es una revolución, sino una evolución cuidadosamente planificada. LG sigue su patrón de alternar años de grandes saltos tecnológicos con años de refinamiento. La G6 encaja en esta segunda categoría, perfeccionando los cimientos sentados por la G5. Es una apuesta segura para aquellos que buscan una experiencia visual de primer nivel, aunque con algunas pequeñas concesiones en el brillo máximo.

La cifra habla por sí sola: un procesador de 6 nanómetros y 12 bits de profundidad de color. Detalles que, en última instancia, marcan la diferencia entre un televisor bueno y uno excepcional.