Mediapro, al borde del abismo: despega desesperada de ee.uu. y ere que sacude la industria
Sergio Oslé y Carlos Núñez se enfrentan a una crisis sin precedentes. La empresa, liderada por el magnate, ha decidido, de forma precipitada, abandonar el mercado estadounidense para intentar frenar una sangría económica que amenaza con su desaparición.
La estrategia fallida y la urgencia de recalar en tierra firme
La ambiciosa apuesta por Estados Unidos, concebida para redefinir el rumbo de Mediapro, se ha revelado un espejismo. Lo que comenzó como un proyecto de expansión internacional se ha convertido en una carga insostenible, evidenciando una planificación económica cuestionable y una ejecución que ha resultado desastrosa.
Según fuentes delEconomista, la firma ya está en negociaciones avanzadas con diversos fondos y grupos industriales para deshacerse de sus activos en el país: oficinas, platós y todo aquello que represente una inversión no rentable. La decisión, tomada con evidente prisa, refleja la gravedad de la situación y la necesidad urgente de liquidar activos para sobrevivir.

Un ere que deja una profunda cicatriz
La fuga de EE.UU. no es el único problema que asola a Mediapro. Recientemente, la compañía se vio obligada a vender un edificio en Getafe para obtener liquidez inmediata, y ha puesto en marcha un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afecta a 250 trabajadores, el 22% de su plantilla en España. Esta medida, recibida con rechazo por los empleados, culminó con una protesta en la Diagonal de Barcelona, evidenciando la desorganización interna y la falta de comunicación.
La incapacidad de Mediapro para adaptarse a un mercado tan competitivo, dominado por plataformas como DAZN y Amazon, ha condenado su ambición americana. La fuga de talento y la pérdida de oportunidades comerciales son síntomas de una estrategia fallida y de una gestión cuestionable.
A pesar de las afirmaciones de la directiva sobre una posible rentabilidad a partir de la segunda mitad del año, las señales apuntan a una situación crítica. La compañía se encuentra en una carrera contrarreloj para evitar la quiebra, y la salida de EE.UU. representa un intento desesperado por contener la tormenta.