Nasa: el x-59 'silencioso' despega sin sobresaltos en su tercer vuelo
El prometedor X-59 Quesst, el avión supersónico de la NASA diseñado para revolucionar los viajes aéreos sin el estruendo ensordecedor, ha completado con éxito su tercer vuelo de prueba. Un alivio tras el contratiempo del vuelo anterior, que amenazaba con retrasar el ambicioso proyecto.

Un fallo menor, una lección aprendida
Apenas un día después de un vuelo de apenas nueve minutos abruptamente interrumpido por una alerta en la cabina, la NASA ha confirmado que el problema no era estructural, sino un error en la instalación de uno de los instrumentos del avión. Un detalle que, aunque menor, subraya la complejidad inherente a la ingeniería aeronáutica de vanguardia. El X-59, operado desde el Centro de Investigaciones de Vuelo Armstrong, permaneció en el aire durante aproximadamente una hora, ampliando su ‘envolvente de vuelo’ como lo denominan los ingenieros.
La apuesta de la NASA es clara: evaluar si el diseño del Quesst, con su peculiar forma de nariz, realmente logra mitigar el impacto sonoro en tierra. La promesa es un futuro donde los viajes supersónicos no despierten la furia de los vecinos, algo que relegó a los Concorde a la historia. Lo que nadie cuenta es la presión que recae sobre este proyecto: la NASA busca reactivar la posibilidad de viajes transatlánticos en tiempo récord, sin los efectos negativos que asociamos a la velocidad.
Mientras tanto, el sector privado también está en movimiento. Boom Supersonic ha optado por suspender el desarrollo de su avión demostrador XB-1, enfocándose en su futuro avión de pasajeros, mientras que Aerion AS2 ya no está. Un panorama que pone de relieve la complejidad de la industria aeronáutica y la necesidad de soluciones innovadoras y sostenibles. El X-59, en este contexto, se presenta como una oportunidad para redefinir los límites de lo posible.
La cifra habla por sí sola: el X-59 está diseñado para generar un sonido comparable al de un vehículo comercial al pasar sobre una ciudad, una diferencia abismal con el rugido ensordecedor de los aviones supersónicos del pasado. El futuro de los viajes aéreos podría estar a punto de cambiar, y la NASA está liderando el camino.