Nvidia y xbox: el amor que no fue - el gigante de la gpu se enamoró de la consola de microsoft
Nvidia y Microsoft se conocieron a finales de la década de los 90, en un momento en que la inteligencia artificial era apenas un rumor en el horizonte tecnológico. Sin embargo, su colaboración dio lugar a una de las piezas más relevantes del jigsaw que conforma la historia de la computación en la era digital.
La primera xbox: un proyecto de riesgo
En 2000, Microsoft lanzó un proyecto de alta ambición: una consola de videojuegos que se basara en la tecnología de PC, en lugar de seguir la ruta tradicional de las consolas de la época. Para hacerlo realidad, necesitaba un socio que pudiera proporcionarle un procesador gráfico poderoso. Y allí entró Nvidia, una joven empresa fundada por Jensen Huang en 1993, que había estado trabajando en la creación de GPUs de alta velocidad.
La alianza entre Microsoft y Nvidia fue fructífera. La GPU de Nvidia, conocida como NV2A, se convirtió en el corazón de la primera Xbox, dotándola de un rendimiento gráfico tres veces superior al de sus competidores directos: PlayStation 2, GameCube y Dreamcast.

El impacto en nvidia
La colaboración con Microsoft resultó ser un golpe de suerte para Nvidia. La demanda de sus GPUs para la Xbox fue tan alta que se convirtió en una de las principales fuentes de ingresos para la empresa durante varios años.
En 2002, Nvidia admitió que el aumento de envíos para Xbox había impulsado una buena parte de su crecimiento entre 2002 y 2003. En ese momento, el negocio de Xbox representaba el 9% de los ingresos de Nvidia, el 23% en 2003 y hasta un 15% en 2004. Microsoft también notó el impacto en sus cajas, dado que atribuyó al debut de Xbox unos 1.171 millones de euros de ingresos en su ejercicio fiscal de 2002.

La ruptura
Aunque el éxito de la primera Xbox fue un triunfo para ambas partes, la colaboración no duró para siempre. Las discusiones sobre el precio de los chips llevaron a Nvidia y Microsoft a arbitraje, sellando un acuerdo para rebajar futuros precios. Aún así, esto fue el primer indicio de un cruce de visiones que no llegaría a buen puerto.
En 2003, cuando el 23% de los ingresos de Nvidia dependía de Xbox, Microsoft confirmó que no contaría con Nvidia para la siguiente generación de consolas. Con ello, Nvidia cerró una etapa clave en su historia, pero siguió colaborando mientras la primera Xbox se siguió produciendo.
