Resucitan a frankenstein: ¿final feliz o nuevo ciclo de violencia?
La reciente entrega de Guillermo del Toro en el universo de Frankenstein ha dividido a la crítica. Una adaptación libre, casi una parodia moderna de Bonnie and Clyde con monstruos, que culmina con la muerte de sus protagonistas, pero con una inesperada posibilidad de resurrección.

¿Un final abierto con consecuencias?
La película, que se aleja del relato original, presenta a la doctora Euphronius y a la detective Malloy como savias que devuelven a la vida a la novia de Frankenstein y a su creador. Sin embargo, este acto de resurrección no trae consigo respuestas fáciles. La directora Maggie Gyllenhaal ha admitido que el final abierto, con los personajes fusionando manos, plantea interrogantes sobre la memoria y la identidad, cuestionando si realmente es un desenlace feliz.
“¿Si la novia y Frank fueron devueltos a la vida sin memoria, quién sabe si esto sería un final feliz?”, reflexiona la directora en declaraciones a Entertainment Weekly. Esta incertidumbre se refleja en las palabras de Christian Bale, quien describe a sus personajes como “crudos, con gran sabiduría pero también cualidades infantiles”, imposibles de predecir.
Gyllenhaal enfatiza que la película trasciende la mera historia de amor entre dos no-muertos. La lucha central radica en las estructuras de poder y en el empoderamiento femenino, con figuras como Mary Shelley, Myrna y Greta unidas en el intento de devolver la vida a la novia. Este aspecto social, según la directora, ha conectado con la audiencia.
La secuencia posterior a los créditos, donde la novia marca a Lupino con el símbolo distintivo, busca evitar la perpetuación de la violencia.