Samsung se planta: promesas de brillo oled que no cumplen… ¿y por qué?

Samsung ha vuelto a hacerlo. La S95H, su flamante OLED, llega al mercado con un halo de expectativas desinfladas, confirmando una tendencia preocupante en la industria: anuncios desmesurados en el CES que se desvanecen al analizar la realidad. La promesa de hasta 4500 nits de brillo máximo, deslumbrante en papel, se revela como una quimera tras las pruebas de laboratorio y las primeras evaluaciones independientes.

La paradoja de las empresas hermanas: panel vs. televisor

La raíz del problema, como suele ocurrir, se encuentra en la estructura corporativa de Samsung. Samsung Display, el fabricante de los paneles OLED, presume de capacidades que, en teoría, deberían reflejarse en el producto final. Pero Samsung Electronics, la encargada de ensamblar los televisores, parece tomarse ciertas libertades con las cifras. Es un escenario recurrente, uno que ya vimos con la LG OLED G6 y su promesa de 3500 nits, que en la práctica se quedó en unos 3300 en condiciones reales de uso.

La diferencia, en el caso de la S95H, es especialmente notable: rumores en los eventos de la marca hablaban de 4500 nits, mientras que las mediciones independientes arrojan una cifra mucho más modesta, alrededor de 2400 nits al 10% de ventana. ¿Por qué esta discrepancia? La respuesta, aunque no oficial, apunta a una decisión deliberada de Samsung Electronics de recortar el pico de brillo, posiblemente por razones de coste o eficiencia energética. Una decisión que, sin embargo, dista mucho de lo anunciado.

¿Un televisor mediocre? no tan rápido…

¿Un televisor mediocre? no tan rápido…

A pesar de la polémica, la S95H se perfila como una de las mejores OLED del mercado. Las primeras reseñas, como la publicada por AVSForums, lo confirman: los niveles de brillo, aunque no los prometidos, son superiores a los de su predecesora, la S95F. Con 2418 nits al 10% y 442 a pantalla completa en modo FILMMAKER, la diferencia es palpable, y puede elevarse hasta los 2750 nits utilizando modos más agresivos.

Pero la mejora más significativa parece residir en el procesamiento de imagen. El nuevo procesador NQ4 AI Gen 3, según las primeras impresiones, ofrece una nitidez superior, una textura más natural y un procesamiento mucho menos artificial que el de modelos anteriores. El color, al menos, mantiene el nivel del año pasado, y el movimiento no ha sufrido cambios relevantes. El nuevo filtro Glare Free también parece dar sus frutos, minimizando el efecto de reflejos y manteniendo unos negros más profundos.

La estética, con sus llamativos marcos plateados (que, por cierto, se reservan para el modelo S99H en Europa), es un tema aparte. Pero lo cierto es que, más allá de la controversia, la S95H representa un avance importante en la tecnología OLED, y un ejemplo, también, de la necesidad de una mayor transparencia por parte de los fabricantes a la hora de comunicar las especificaciones técnicas de sus productos. La promesa de 4500 nits se ha esfumado, pero la calidad de imagen compensa, al menos en parte, la decepción.

La industria del audiovisual, a menudo, se deja llevar por la euforia de las presentaciones. Pero la realidad, como bien nos recuerda el caso de la Samsung S95H, es que los números, por muy impresionantes que sean, deben estar respaldados por hechos demostrables. Y, en este caso, la brecha entre la promesa y la realidad es demasiado amplia para ignorarla. Una brecha que, esperamos, sirva de lección para el futuro.