Ea y el 'rickroll' más caro: una campaña infernal que explotó (y falló)
Electronic Arts, en su afán por promocionar Dante's Inferno, se aventuró a un territorio publicitario pantanoso: el 'rickroll'. Pero no se limitaron a un simple enlace; la compañía desató una experiencia multimedia que, si bien generó revuelo, terminó dejando más preguntas que respuestas. ¿Fue una genialidad o una extravagancia que se fue al infierno?
La caja maldita: un 'never gonna give you up' a la fuerza
La estrategia, concebida hace más de una década, se centró en enviar a bloggers y periodistas de videojuegos una caja de madera con un mensaje inquietante: “El quinto círculo del infierno está cerca”. Al abrirla, en lugar de pistas sobre el juego, los receptores se enfrentaban a una tortura auditiva: una reproducción incesante de 'Never Gonna Give You Up' de Rick Astley. Sin botón de apagado, la única solución era una brutal, y deliberadamente absurda, destrucción con el martillo incluido en el paquete. La idea, ligada al pecado de la Ira, buscaba provocar una reacción visceral, pero la ejecución resultó ser más controvertida que ingeniosa.

Más allá del 'rickroll': un marketing en círculos de fuego
Pero la caja de Astley no fue la única extravagancia. EA, siguiendo la estructura de los nueve Círculos del Infierno de Dante Alighieri, desplegó una campaña de Marketing que rozaba lo excéntrico. Ofrecieron un descuento de 6,66 dólares para reservas anticipadas, organizaron manifestaciones cristianas (irónicamente, generando críticas por lo que muchos consideraron un truco anticristiano), e incluso involucraron a “booth babes” en la Comic-Con, una acción que desató una ola de críticas y el hashtag #EAFail en Twitter. La compañía se vio obligada a disculparse, evidenciando que la línea entre la promoción viral y el desastre publicitario es, a veces, más delgada de lo que parece.

¿Un fracaso o un recuerdo curioso?
Dante's Inferno, a pesar de las controversias, logró llamar la atención. El juego en sí mismo, un hack and slash con una estética infernal, recibió críticas mixtas, pero la campaña de Marketing, aunque fallida en muchos aspectos, se ha convertido en un caso de estudio sobre los límites de la publicidad creativa. La pregunta que queda es si EA aprendió la lección: a veces, incluso el infierno tiene sus propios límites.
