El 'depresión post-juego': un vacío emocional que afecta a millones

La euforia tras completar una partida, esa sensación agrídulce de satisfacción y, paradójicamente, de vacío, ya no es una rareza. Un estudio reciente confirma que existe un fenómeno real: la ‘depresión post-juego’ (DPG), y su impacto emocional es considerable.

La ciencia detrás del desengaño digital

Investigadores de la Universidad de Alicante han cuantificado por primera vez la DPG, identificando cuatro factores clave: las ‘ruminaciones de juego’ – ese ciclo obsesivo en el que se reviven momentos del juego; la ‘dificultad en el final de la experiencia’; la necesidad de repetir la partida, un comportamiento que revela una búsqueda incesante de la perfección; y la ‘anhedonia mediática’, la incapacidad de disfrutar de otras experiencias placenteras tras la partida.

El estudio, publicado en Current Psychology, revela que los juegos de rol (RPG), especialmente aquellos con tramas complejas y personajes memorables, son los que desencadenan esta reacción más intensa. La particularidad reside en la conexión emocional profunda que se establece con los personajes, lo que hace que su final –o la propia conclusión del juego– se perciba como una pérdida irreparable.

Más allá de las redes sociales: una realidad subyacente

Más allá de las redes sociales: una realidad subyacente

Aunque la conversación sobre la DPG ha proliferado en foros y redes sociales, la investigación académica ha sido escasa. El equipo de Alicante, liderado por Eridani Palestino, ha logrado establecer una medida cuantitativa, ofreciendo una base sólida para entender este fenómeno. La investigación se centra en aquellos jugadores que han invertido significativamente tiempo y emociones en sus partidas.

Según los datos, la DPG se agrava en aquellos jugadores que desarrollan una fuerte identificación con los personajes, especialmente si estos mueren dentro de la narrativa. La imposibilidad de revivir la experiencia original, de sumergirse de nuevo en ese mundo, se convierte en un factor determinante. Es como si el juego, al finalizar, dejara un hueco imposible de llenar.

Vikki Blake, reportera de IGN, destaca que