Crimson desert en ps5: ¿el futuro de los 60 fps llega con limitaciones?

Crimson Desert ha aterrizado en PlayStation 5, pero la promesa de una experiencia fluida a 60 FPS se enfrenta a desafíos técnicos que cuestionan el futuro de la generación actual.

¿Un port potente con compromisos visuales?

¿Un port potente con compromisos visuales?

Pearl Abyss ha apostado por el BlackSpace Engine, un motor gráfico capaz de ofrecer resultados impresionantes, pero su implementación en consolas revela una realidad compleja. El juego ofrece tres modos gráficos: Rendimiento, Equilibrado y Calidad, cada uno con sus propias características y sacrificios.

El modo Rendimiento, el más agresivo, busca alcanzar los 60 FPS sacrificando resolución. Se traduce en una imagen a 1080p con trazado de rayos en bajo, lo que impacta negativamente en la calidad visual. Problemas como ghosting, shimmering y una iluminación deficiente en interiores son comunes, especialmente durante la noche. Un sacrificio que impide disfrutar plenamente del entorno.

El modo Equilibrado, en cambio, ofrece un equilibrio entre calidad y rendimiento, apuntando a 40 FPS, aunque con caídas ocasionales a 30. La sincronización vertical (VRR) se convierte en un aliado esencial para suavizar la experiencia, pero no todos los televisores soportan esta Tecnología. Sin VRR, el screen tearing se vuelve un problema visible.

El modo Calidad, el más exigente, prioriza la fidelidad visual con 30 FPS y trazado de rayos en medio/alto. Aunque presenta un pop-in de modelos a corta distancia, los efectos volumétricos y los modelados de personajes son superiores. Esta opción es la preferida para quienes disponen de televisores 4K con HDMI 2.1 y VRR.

La verdad es que Crimson Desert pone a prueba los límites del hardware actual. La búsqueda de 60 FPS a menudo implica compromisos visuales, y la experiencia final varía significativamente según la configuración elegida y el equipo del usuario.

El juego se beneficia enormemente del VRR, que permite una experiencia más fluida. Sin esta Tecnología, la experiencia se ve comprometida. Pearl Abyss ha creado un mundo abierto técnicamente impresionante, pero con limitaciones que no permiten alcanzar el potencial máximo de la PS5.

A pesar de esto, el mundo abierto de Pearl Abyss funciona sorprendentemente bien en la consola de Sony, al menos en la versión que pude probar. La experiencia, aunque con sus limitaciones, es innegablemente visualmente atractiva.

Con Crimson Desert, la era de los 60 FPS omnipresentes en la generación actual parece estar llegando a su fin. Los modos Calidad y Equilibrado se perfilan como la norma, y los jugadores deberán decidir qué priorizar: fidelidad visual o fluidez.

La apuesta por los trazados de rayos, aunque técnicamente impresionante, ha demostrado ser un lujo que el hardware actual no siempre puede sostener sin sacrificar la experiencia de juego. Es un recordatorio de que el progreso tecnológico tiene sus límites.

En definitiva, Crimson Desert es un título que demuestra el potencial de la PS5, pero también sus limitaciones. Un juego que, a pesar de sus problemas, ofrece una experiencia visualmente atractiva y un mundo inmersivo.

El futuro de los videojuegos en PlayStation, sin duda, se definirá por esta tensión entre la ambición técnica y las capacidades reales.

Todas las capturas, excepto la marcada como PC, son de PS5.